Verificar la fecha de vencimiento del contrato actual.
Revisar las cláusulas relacionadas con el pago del alquiler.
Confirmar si existen cláusulas de ajuste por inflación.
Evaluar la necesidad de realizar reparaciones o mejoras en el local.
Analizar el estado de los sistemas de seguridad y alarmas.
Verificar la vigencia de la póliza de seguro del local.
Evaluar el cumplimiento de normativas municipales y de seguridad.
Revisar las condiciones de renovación automática del contrato.
Analizar el desempeño de ventas y tráfico de clientes en el local.
Revisar posibles cláusulas de exclusividad en la zona.
Evaluación del estado de la competencia cercana.
Confirmar los plazos de notificación para la renovación del contrato.
Revisar las obligaciones de mantenimiento y reparación del arrendatario.
Verificar si hay cláusulas de penalización por incumplimiento de contrato.
Analizar los requisitos de garantía o aval para la renovación.
Evaluar la necesidad de actualizar el monto del alquiler.
Revisar las condiciones de subarriendo del local.
Verificar la validez de los certificados de inspección de servicios.
Analizar posibles cláusulas de rescisión anticipada por ambas partes.
Confirmar el plazo de duración de la renovación del contrato.