Verificar que el diseño cumple con las normativas locales de instalaciones sanitarias.
Revisar que se incluyan suficientes baños para hombres y mujeres según la capacidad del edificio.
Chequear que los baños estén correctamente señalizados y accesibles para personas con discapacidad.
Confirmar que se haya previsto un adecuado sistema de abastecimiento de agua potable.
Verificar que exista un sistema eficiente de eliminación de aguas residuales.
Revisar la ubicación y cantidad de lavamanos en relación a los baños y áreas públicas.
Chequear que se hayan instalado separadores o divisiones entre los mingitorios en baños de hombres.
Confirmar la presencia de dispensadores de jabón y toallas o secadores en los baños.
Verificar que los inodoros cuenten con sistema de descarga eficiente y bajo consumo de agua.
Revisar que se haya previsto un adecuado sistema de ventilación en los baños para evitar malos olores.
Chequear la instalación de grifos con cierre automático para ahorro de agua en lavamanos y duchas.
Confirmar que se haya previsto un sistema de tratamiento de aguas grises para reutilización en el edificio.
Verificar la presencia de contenedores adecuados para la separación de residuos sólidos en los baños.
Revisar que se haya previsto un sistema de prevención de incendios en las instalaciones sanitarias.
Chequear que los materiales utilizados en las instalaciones sanitarias sean resistentes y de fácil limpieza.
Confirmar que se hayan instalado barras de apoyo en los baños para brindar seguridad a personas mayores o con movilidad reducida.
Verificar que todos los desagües estén correctamente sellados para evitar filtraciones de agua.
Revisar que se haya realizado una prueba de presión en el sistema de agua para garantizar su correcto funcionamiento.
Chequear que se haya previsto un plan de mantenimiento preventivo para las instalaciones sanitarias del edificio.
Confirmar que se haya establecido un protocolo de limpieza y desinfección regular de los baños y áreas sanitarias.