Verificar la historia clínica del paciente
Revisar los resultados de laboratorio
Evaluar la adherencia al tratamiento
Realizar un plan de cuidado individualizado
Establecer metas de salud con el paciente
Educación sobre la enfermedad y su manejo
Programar seguimientos regulares
Involucrar a un equipo multidisciplinario
Fomentar el autocuidado y la responsabilidad
Identificar posibles factores de riesgo
Promover un estilo de vida saludable
Monitorear signos vitales y síntomas
Realizar ajustes en el tratamiento según sea necesario
Brindar apoyo emocional al paciente
Coordinar con especialistas según sea requerido
Facilitar el acceso a servicios de salud
Actualizar la información en el sistema de gestión
Evaluar la calidad de vida del paciente
Realizar seguimiento de indicadores de salud
Registrar cualquier cambio en el estado del paciente